viernes, 26 de abril de 2013

PANTHER Ausf. G


PANTHER Ausf. G
Mi principal interés de modelista durante años se ha centrado en la construcción de modelos y escenas referentes al año 1945, especialmente los que tenían que ver con el Frente del Este y las batallas desarrolladas en Hungría durante ese mismo año.
Para ello realicé una intensa labor de investigación histórica sobre las
batallas que se desarrollaron entre los meses de enero y marzo de 1945; pero 
esta vez, sin embargo, decidí cambiar de escenario bélico y realizar un Panther Ausf.G dotado con las revolucionarias miras de infrarrojos utilizadas para la defensa de Berlín en abril de ese mismo año.
Algún tiempo antes me había interesado en el estudio de las unidades equipadas con carros Panther que en 1945 contaban con sistemas IR. Encontré información rara concerniente a las mismas, manuales técnicos y de desarrollo del equipamiento y, posiblemente, lo que constituía el documento de mayor importancia: entrevistas y correspondencia con aquellos que habían utilizado estos equipos de infrarrojos.
La información más completa se refería a una unidad que había luchado denodadamente en los alrededores de las colinas de Seelow, la 1 ./Pz.Regt.29 de la 12 Pz.Div. Pude localizar también a muchos veteranos supervivientes que combatieron en ella y que me ayudaron en mi labor de investigación, cediéndome documentos entre los que se incluía información detallada de los numerales tácticos de todos los Panther de la unidad, los nombres de los tripulantes, sus diarios...
También descubrí que, efectivamente, hubo en Hungría en marzo de 1945 una compañía de carros Panther dotados con infrarrojos, pero no he sido capaz de encontrar información fiable sobre ella, ni sobre su historial y actividad en combate.



LA ELECCION DEL MODELO
Después de reunir toda la documeiitación posible mi decisión no resultó difícil de tomar: iba a construir un blindado de la P Compañía del Pz.Regt.29, formada por diez carros Panther Ausf.G equipados con el proyector y visor de infrarrojos InfrarotZielfernrohr FG 1250, perteneciente en abril de 1945 a la Pz.Div. «Müncheberg», al mando por aquel entonces del oberlt. Rasim. La unidad contaba además con tres semiorugas de apoyo; dos Sd.Kfz.251/20m.SPW «Uhu» dotados cada uno con un proyector de infrarrojos Beob.Ger.1251 de 60cm que podía iluminar objetivos a una distancia de 1.500 metros, y un Sd.Kfz.251/20 SPWs. «Falke» de observación equipado a su vez con un proyector de 30cm y telescopio IR.
Entre otras cosas, los veteranos de la unidad también me contaron que dos soldados solían custodiar cada carro (y a su comandante?) durante la noche, apostados en la cubierta del motor y armados con fusiles de asalto MP44 dotados con visores IR, protegidos tras un improvisado blindaje, detalle que también he reflejado en el modelo.
Durante la construcción del kit no pude disponer de fotos que mostrasen algún carro de esta unidad, por lo que hube de improvisar un camuflaje inspirándome en los que llevaron otros Panther durante las últimas fases de la con- tienda. De cualquier modo, tuve la suerte de contar con los informes oficiales, por lo que pude realizar un auténtico blindado con números tácticos correctos y conociendo los nombres de sus cinco tripulantes, decidiéndome por representar el carro n2122 al mando del feldwebel
D. Hoffman. Para ello iba a utilizar las excelentes hojas de transferibles con números tácticos y cruces balcánicas de la marca Archer Fine Transfer.








MONTAJE Y DETALLADO
Escogí la maqueta del Panther Ausf.G de Tamiya a escala 1/35 como base para, ayudado de toda la documentación escrita posible, junto con las fotos y dibujos, recrear la versión última de este blindado producido por Daimler-Benz en Mariensfeld (Berlín) en marzo de 1945.
El modelo incluye numerosos elementos de construcción propia, tales como la caja utilizada para remolcar el equipo de infrarrojos durante el día, las varillas para la limpieza del tubo del cañón y las antenas de repuesto, realizadas con hoja de aluminio como la que se utiliza en trabajos de imprenta.
Los tubos de escape se han cambiado por los que incluye el kit de Dragon, cuyas dimensiones parecen más correctas. Reconstruí igualmente el extractor de aire del radiador, que en esta versión era de tipo elevado.
Las placas que solían instalarse opcionalmente sobre las tomas de refrigeración no han sido montadas en alguna de ellas, en cuyo caso eran colocadas en un lateral del radiador. Para mí no existen los atajos a la hora de montar un modelo vistoso, y un buen trabajo de base se agradece al final.
Aunque he utilizado los fotograbados de Aber durante el proceso de montaje (la marca polaca comercializa un fotograbado de detallado general para la versión G del Panther, ref.35-024), tuve que construir todos los cierres y abrazaderas, utilizando para ello la misma hoja de aluminio para imprenta mencionada anteriormente, reproduciendo correctamente cada detalle a escala 1/35.
Una de las cosas que siempre hago en mis maquetas es simular mejor el peso que soporta la suspensión, eliminando los pequeños topes para las barras de torsión y que éstas puedan adoptar la posición adecuada, quedan- do más bajo el casco del vehículo. Para dar sensación de peso la parte posterior del blindado debe quedar más baja que la frontal; de este modo se tiene la sensación de estar frente a un carro pesado, y el Panther lo era.
Detallé igualmente las miras de infrarrojos FG 1250 de Tamiya, ayudándome de fotos y dibujos (ver bibliografía). El carro se supone preparado para la conducción y la lucha nocturna. La banda de acero responsable de la transmisión de los datos relativos a la elevación del arma sólo se conectaba después de que la mira del arma del comandante se centrase sobre un objetivo, retrayéndose cuando no se usaba. El deflector en forma de –U- delante de la cúpula protegía la pieza de goma que sujetaba el extremo de la banda de acero.
Era la calma antes de la tormenta, o más precisamente, de la tormenta nocturna: Nachtjiger aufsitzen! Jetzt geht’s los!

PINTURA: EL ESQUEMA BASE

Antes de pintar nada suelo dibujar diversos bocetos con diferentes variantes del camuflaje, en este caso de bordes duros, y comprobar que las dimensiones, contornos y formas de las manchas sean acordes a escala 1/35 y que resulten lógicas. Es imprescindible tener siempre presente la escala a la que se trabaja, incluso al pintar y al reproducir desgastes; yo lo llamo «comprobación y medida de la pintura». Para llevar a cabo este proceso observé muchas fotografías de los Panther a finales de la guerra.
Primero hago mezclas para obtener los tres colores base del esquema: verde, marrón rojizo y amarillo. Para cada una de estas mezclas empleo un gran número de colores hasta conseguir el tono verde y los matices de amarillo y marrón rojizo que considero adecuados, comparando luego los colores obtenidos para estar seguro de que existe un cromatismo armónico entre ellos. Así, puedo llegar a usar hasta cuatro verdes diferentes de la marca Humbrol para conseguir el matiz final, haciendo lo mismo con los otros dos. Ninguno de mis carros se asemeja a otro tras aplicar dichas mezclas, pero todos tienen esa peculiar armonía cromática.
Empecé aplicando la base de color verde con el aerógrafo, tras lo cual dejé que se secara durante varias horas mientras me dedicaba a recortar los enmascaramientos diseñados conforme al boceto previo. Sólo enmascaré uno de los lados del modelo cada vez; todavía no había montado ni las abrazaderas ni otras pequeñas piezas, las cuales podrían haberse dañado al quitar las mascarillas. Aerografié después los otros dos colores siguiendo un procedimiento similar al ya descrito, dejando secar las pinturas aplicadas sobre la maqueta durante 24 horas.
TRABAJANDO SOBRE EL ESQUEMA DE CAMUFLAJE
En una fase posterior mezclé amarillo desierto 93 y color carne 61 de Humbrol y los apliqué con un pincel de tamaño medio, retirando acto seguido con la ayuda de un paño la mayoría de la pintura; aplicando luego en los bordes de las manchas un pincel seco muy ligero para apagar los colores y hacer que parecieran más uniformes, los unos en armonía con los otros, lo que también incluye a las calcas.
Es éste un proceso largo que precisa mucha paciencia. Es importante cargar el pincel con la proporción justa de pintura, ni poca ni mucha, lo cual conseguiremos con la práctica. Al utilizarse esmaltes si la cantidad de pigmento es excesiva el resultado tendrá una apariencia grasienta, y si es poca el acabado de la superficie aparecerá satinado, lo cual no es nada deseable. También resultará esencial trabajar con la mano muy suelta y despacio. Tras este proceso volvemos a dejar descansar el modelo durante una o dos horas.
Más tarde realicé una mezcla con un 90% de disolvente y un 10% de negro (o menos incluso) y la apliqué con cuidado sobre algunas partes, alrededor de los detalles y sobre las abrazaderas y bisagras. Antes de este proceso había aplicado un tipo de prelavado alrededor de los detalles con disolvente puro para preparar las superficies, y que así pudiera la mezcla anterior discurrir más fácilmente alrededor de los detalles e introducirse en los pequeños huecos. No se trata de dar un lavado general, sino de un método muy controlado con el cual se puede conferir mayor profundidad al color. Este proceso, incluyendo el pincel seco dado de forma ligera, se ha de repetir varias veces.
Todos los paneles que se ven alcanzados por una fuente de luz cenital están pintados de un tono más claro, para lo cual fue necesario añadir más amarillo a la mezcla de amarillo desierto y color carne.
Todas las juntas, líneas y ángulos son más oscuros y para ello añadí lavados controlados de disolvente y color negro, incrementando en este caso el porcentaje de pintura. Esto permite remarcar las líneas de los paneles alrededor de las escotillas, algo que me gusta denominar como -jugar con la luz-. El proceso debe ser repetido varias veces.
Otra técnica consiste en mezclar una pequeña proporción de amarillo más claro y color carne y, tras eliminar la mayor parte de la pintura del pincel con un paño, añadir suavemente esta mezcla al color de base y muy delicadamente empezar a aplicar pincel seco desde el centro de un área hacia fuera, haciendo que dicha área parezca mayor. Esto tendría como resultado un matiz apagado con un tono más claro en la parte central del color de base, lo que hace que cada área de color resulte más efectista. La mezcla de amarillo claro y color carne ha de usarse también sobre las manchas verdes y marrones rojizas. Recordad la soltura de la mano.
Las marcas de los impactos se remarcaron durante el proceso de pintura, dibujando una sombra en la parte interior del orificio (hecho con una aguja) y una subida de luz justo debajo. De esta forma se confiere un mayor sentido de profundidad.
Para simular los reflejos de la luz solar añadí varias subidas de luz (amarillas) sobre los paneles y las aristas, en proporciones limitadas. Nunca uso directamente el color blanco ya que suele producir contrastes duros que aumentan cuando se aclara un color. Como acabado final apliqué con sumo cuidado un pincel seco sobre todas las superficies con la mezcla ya mencionada de amarillo carne.
LOS EFECTOS DEL COMBATE
Me enfrento ahora al -ser o no ser- la aplicación o no de desconchones, arañazos, óxido, y barro. Para mí la pintura desconchada y los arañazos son el resultado de una conducción difícil durante la batalla; de choques contra muros, edificios destruidos, árboles, etc. No resulta obviamente muy realista, como de hecho hacen algunos modelistas, comparar los carros modernos que realizan su entrenamiento diario en pistas preparadas al efecto y aquellos que sufren las circunstancias atroces en un período de guerra.
Aquí conviene recordar ahora las penosísimas condiciones del Frente del Este en los últimos años del conflicto (1943-45). Lo que más importaba a las tripulaciones era que el arma estuviera en condiciones de ser utilizada, que el carro pudiera moverse. Tener combustible y munición suficientes era su preocupación constante.
Para reproducir el efecto de pintura descascarillada con esmaltes de Humbrol he escogido el color negro mate 33 y he trabajado con un pincel fino. La forma y distribución de los desconchones sobre las superficies del carro deben seguir una secuencia lógica y nunca simétrica. En mi opinión hay dos modelistas líderes en este campo: el español Miguel Jiménez –Mig- y el japonés Makoto Takaishi.
En el centro de cada desconchón añadí un toque con amarillo claro para que el efecto resultara más interesante y para romper su apariencia monocroma. Aquí, como a lo largo de todo el proceso de decoración, no he utilizado nunca el color blanco.
Tampoco he aplicado color óxido sobre el modelo, sino fango de distintos tonos. Para simularlo suelo utilizar pinturas al pastel de diferentes colores tierra, que mezclo con disolvente. El barro y la suciedad acumulados en las bisagras, soportes, abrazaderas y otras zonas también se simulan con colores al pastel humedecidos en disolvente, o solamente con una mezcla de disolvente y color negro, variando las proporciones de ambos.
El efecto de salpicaduras de barro también se ha reproducido muy cuidadosamente con una mezcla de disolvente y diferentes tonos marrones, con la ayuda de un pincel corriente. Las zonas que merecen una mayor atención son aquellas sobre las que el fango es lanzado por el movimiento de las cadenas, especialmente en la parte posterior del carro y los faldones laterales (schürzen), adecuando la consistencia de la mezcla según el área tratada. Hay que proceder poco a poco para no excedemos, dejando que el efecto vaya tomando consistencia progresivamente.
PINTURA DE LAS CADENAS
Para esta maqueta he utilizado el excelente juego de cadenas producido por la marca Anvil. El sistema que sigo deja entrever que desconozco cual es el color base correcto para pintarlas. Habitualmente las aerografió con un tono gris oscuro o marrón antes de montarlas en el modelo; color que dejo secar durante unas 12 horas.
Después hago una mezcla de seis o siete tonalidades marrones y ocres al pastel para simular el barro; el polvillo de pastel obtenido al rascar las tizas se mezcla con un 40% de disolvente (60% de polvo al pastel), aplicándolo con firmeza sobre las orugas y dejándolo secar durante al menos 24 horas.
Posteriormente procedo a trabajar sobre algunas áreas con una mezcla de disolvente y color negro para conferir a los detalles de los eslabones una mayor profundidad y aplicar las sombras. Si se supone que el carro va a marchar por carretera aplico sutiles toques de color aluminio allí donde se supone que rozan contra el suelo. Los eslabones de repuesto, ubicados en los laterales, se desgastan en su mayor parte con una combinación de pinturas al pastel.
CONCLUSION
Personalmente opino que el modelo en sí no es lo único que existe; intento verlo dentro de un contexto, de un escenario especial en el que la atmósfera, el clima y el tiempo, así como el devenir histórico, me ayuden a crear algo vivo y a desarrollar una historia. Ninguna de mis maquetas ha sufrido un tratamiento pictórico de efectos de desgaste que sea similar; cada una supone una suerte de experimento, tal vez como el recurso último para crear así modelos realistas y llenos de vida. Lo que más me interesa es utilizar la técnica de luces y sombras, creando un juego entre ellas. Observad, por ejemplo, un coche pintado de rojo, ¿cuántos tonos diferentes, cuántas luces y sombras podéis distinguir en sus huecos y aristas? Ya conocéis mi opinión. Emplearé profusamente este método de trabajo en posteriores maquetas.
Muchas de las técnicas de pintura que utilizo me han sido inspiradas por los mejores pintores de figuras, caso de mi amigo y compatriota Mike Blank, con quien he compartido muchas discusiones acerca de la pintura, las formas, la luz y las sombras. . . por ello quiero darle las gracias. También desearía expresar mi agradecimiento a Donaid Campbell y a Jon Baily por su ayuda, a Miguel y a Luciano por apoyarme, y a todo el equipo de Missing Links.









1 comentario:

Carlos dijo...

Buenos días,
Me llamo Carlos de Diego Vaquerizo, soy el autor de las ilustraciones que aparecen en este post.
No olvide que, según la legislación vigente, debe incluir mi nombre al pie de todas las ilustraciones.
Carlos de Diego Vaquerizo